La única Borinqueña es la danza poptrapera que cantó RaiNao en una cancha de baloncesto bajo techo donde los tenis se emplegostan por los regueros de refrescos que tira la gente al piso y los insultos vuelan libres de lado a lado sin mucha conciencia de que en el siglo 19 aquí hubo un alzamiento revolucionario contra el yugo de la Corona de España. No blandenguería plena.

El invento ese que cantan en las solemnidades con olor a sourkraut de pote para hot dogs sancochaos es un corito sanano de LaLaLand: oh, oh, Colón alzó la pata y se desmayó. Pura burla pueblerina.

Es un jingle colonial tan arrebajao el de la “hija neutralizada del mar y el sol” que parece un cotton candy azul o rosa con ketchup y mostaza por encima envuelto en una bolsita de plástico que flota de mano en mano sin rumbo durante el largo intermedio de nuestra historia de sometimiento.

Tan siquiera cualifica como infantil esa lírica mansa de algodón de azúcar de Bayamón and mustard from Georgia, por lo nauseabuda. No hay niñe que se coma esa pelota empalagosa del “mágico primor” que busca y busca y no encuentra en sus alrededores con parques de pelota llenos de yerbajos y bleachers mohosos.

El embeleco de “la linda tierra que busco yo”, verso impensable para la boca del Almirante menos preocupado por la estética y más buscón de la historia, avaro mayor de la mar océano, ya no se sostiene ni antes de que digan play ball ni después del embarre en los camerinos de los que ganan con sidra barata, Medalla o champán.

La verdadera himna de la patria, La Borinqueña, resurge entre dos canastos por la urgencia de “despertar de ese sueño” que simboliza a unos gringos buenos que supuestamente nos quieren proteger, sí Pepe, en vez de exprimirnos el jugo como lo están haciendo, (ningún “jardín florido” ni ocho cuartos, pura finca de extracción), y hay que cantarla a coro con voz de chamaquita chilling jangueadora en las canchas, chinchorros y centros comerciales urgentemente; RaiNao. –MCC

Sobre el Autor

Leave a Reply