
El estreno Un Caballero de los Siete Reinos vuelve a enfocar que la verdadera orden fantástica de la caballería medieval surge de la sobrevivencia del código de honor en el fango. No de los palacios, los negocios ni los apellidos. Del trabajo en el lodazal frente a los abusadores. Porque los prequijotes por la utopía de un mundo justo conseguido por la espada no nacen: se hacen. Ya era hora de que HBO volviera a interpretar detalladamente al pueblo llano de las series de George RR Martin, incluso cagando libremente por los campos mientras viajan en busca de fortuna, luego de la distracción pulida que hemos tenido en los últimos años centrados en los conflictos cortesanos de la familia incestuosa y despótica que gobierna en House of The Dragon. Pero temo que en el próximo capítulo nos quiten ese foco.
-mcc