Por Manuel Clavell Carrasquillo

De la Redacción de Estruendomudo

Mi hermana Mariel me llevó a comer comida mex en el restaurante Axolote de Santurce y descubrimos dos ejemplares que tienen allí en una pecera.

El de tonos rosados nos mostró la cabeza rara primero, perseguido por un pez anaranjado que le mordía el tuco de la cola, mucho más larga de lo que imaginaba pues no los había visto de cuerpo entero en los documentales de animal kindom.

Luego supe que el daño de esa persecución permanente del bully colorao contra el pinkyanfibio nervioso no necesariamente es fatal: los axolotes tienen un poder extraterrestre que los regenera, incluso sus corazones.

Dos margaritas después, vimos que un axolote negro asomó su cabeza al escenario, majestuoso y con aires de superioridad sobre aquel mundano combate.

Blacky ignoró al pez bully por completo durante el resto de la cena, con una quietud prehistórica.

Sobre el Autor

Leave a Reply