
Por Manuel Clavell Carrasquillo
De la Redacción de Estruendomudo
La cantidad de disparates que se inventan en las agencias de gobierno para denegarle servicios al pueblo es impresionante. Los tribunales así lo han determinado en innumerables ocasiones pero lo siguen haciendo (“el gobierno no logró probar base racional para sostener su postura”).
Al estado al garete y mal administrado no le importa la arbitrariedad de un montón de reglas no escritas y decisiones contrarias a la ley. A quien le cuesta caro el despelote gubernamental por tener que defender sus derechos escenciales es a la ciudadanía.
Esto no ocurre por casualidad sino por asedio ultraconservador y republicano a sectores tan vulnerables que no les queda de otra: sólo apagarse agónicamente excluidos de los beneficios sociales y obedecer sin vivir con dignidad.