mayo 17, 2008

Juego de escondite o análisis póstumo del juego al esconder

Por: Redacción de Estruendomudo en incontinencia

sexyman 

Escribe Manuel Clavell Carrasquillo

¿Dónde el rincón de la ciudad para esconder al hombre que se quiere comer? ¿Dónde el lugar clandestino favorecedor de morbos y mordiscos sin que se entere el enemigo rumor? A lo mejor favorece el full disclosure del contacto público y el manoseo sin estress después de la cacería. Hay una prisa de tactos y olfatos que necesita cierta conversación que la aplaque, unas palabras que vengan a darle muerte natural. Entonces pasa el estruje a ser degustación e historia con su respectiva nostalgia inmediata por la caricia ideal siempre en mente que quizás fue pero que inevitablemente -al estilo yonqui- se anda buscando con sed de animal rastrero que ha bebido torrentes de agua con sal. Cierto vitalismo invade el rush del abandono del qué dirán y el asomo del qué se joda. Uno quisiera mantener la sospecha del existencialismo racionalista y la praxis del verdadero revolucionario comprometido con la transformación social. Uno quisiera arrepechar hacia la aurora del bien común y el orden que supuestamente sirve de alfombra del OK, pero la carne jala hacia abismos menos filosóficos. La carne jala hacia el optimismo de Cándido y el carnaval de Brasil con zungas y pingas enhiestas o cricas en plena apertura de lubricada flor. Ay ay ay del detente profiláctico de los CDC federales y las educadoras en salud. Las curas en salud que no aplican cuando la hormona se mezcla con el verde esperanza y una gotita suelta de Black Label y algún fármaco over the counter de algún amigo invitacional. Un vitalismo que lucha por dejar de ser bobo en medio del anfiteatro Tito Puente el domingo primero de junio, ya exento de la Ley Seca debido a las primarias presidenciales y la parada de orgullo gay que se celebra ese día con un montón de dragas jíbaras de la ruralía nacional. Un vitalismo cojonú, si se quiere, de pelo en pecho y deseos de meterle el dedo en la boca con acelerada lujuria al prójimo a pesar del asco, tal y como apunta el maestro Arnaldo Sepúlveda en sus sonetos del hedor. Un vitalismo hecho las paces con el juego al escondite de mi ser que había llevado a término nuestra Julia de Burgos arrastrada por las cunetas de Nuevayol y que renace macho y río hombre en ciertas propuestas igual de melodramáticas y censurables en un carro Thumbird del 96 en la De Diego con cristales ahumados y un reguero de papel toalla en el dash mientras los dueños se relamen las pezuñas al son de reguetón y Red Bull meténdose par de rayas antes que llegue la policía y los coja en plena faena del buen mamar. Entonces dicho vitalismo desemboca en la represa china que se rompió después del terremoto de la semana pasada y que se arregló en un santiamén porque son par de millones de manos chinas aguantando las grietas unas contra las otras, par de cuerpos puestos en fila así como muro de contención del death wish que les vino encima a pesar de oraciones y súplicas, doblez de rodillas e inciensos, queriéndolo o no después de la consulta de la galletita de la fortuna roja en forma de vulva loca. Vitalismo vúlvico, en resumen; vitalismo vérguico (no ya védico) sin remedio ni planes de brincos y saltos en contra de la ley de gravedad. Una orden sadomasoquista, una comía de culo bien da en medio de la rutina estúpida y el proceso de reintegro colonial. Que llega así, más allá del cheque: el vitalismo falso, no queda otro, el vitalismo imaginario pisado con gas natural y par de pastillas, (la Madre Teresa se fuma un blunt en Plaza Las Américas y le cierran la tienda de parafernalia) un vitalismo de arranca y vámonos que llegaron los tiguerones de la hermana república, con perra o sin perra amarrados a la perra vida de la capital en su eterno aburrimiento passé menos un hombre grande y sucio pero bien vestido, con algo de Jean Naté, que se venga rápido primero y despacio después para deleite del propio sujeto vitalista en cuestión y atribulado, el individuo trabajador y poquitacosa herido de “na nuevo que decir” @ “na nuevo que actuar”.    

mayo 16, 2008

Colindante y desamado: Un encuentro ’sentimental shock’ con la maravillosa escritura de Arnaldo Sepúlveda

Por: Redacción de Estruendomudo en desvío

autosuccion

Escribe Manuel Clavell Carrasquillo

Amanecido luego de una noche deambulante por antros pleneros, mariconiles y lecciones de italiano improvisadas en fiesta de terraza ripedrense, me llegan en un sobre manila los dos libros nuevos del gran escritor Arnaldo Sepúlveda: “Autosucción” (narrativa) y “Jugar al escondite de Popa y su srto. Pinguín, colindantes y desamados / Son serán, o sonetos del hedor” (poesía) y me da un sentimiento tremendo. Recibo un cantazo de placer. Aquí hay material para largo rato de gozo con la palabra, experiencia que les recomiendo a ojo cerrado, porque Arnaldo es un escritor de provocaciones e intensidades, de densidades terribles y barroquismos inteligentísimos llevados hasta las últimas consecuencias de las alusiones y las referencias problemáticas y preñadas de sabor. Arnaldo escribe con sorna y fuego, con ganas de metérselo a uno por los ojos y joder por un rato jirviéndole a uno la jiguereta, trasteándole las entrañas a uno con viajes que van desde las formalidades estéticas del horóscopo hasta las proclamas gubernamentales, desde los rotos húmedos en pleno derrame hasta la chulería plena derramada de un seductor exquisito y guasón; de un hombre que definitivamente hay que sentarse a pata suelta y comisuras abiertas a leer.

Los libros estarán disponibles desde mañana sábado, 17 de mayo de 2008, en la librería La Tertulia del Viejo San Juan.

mayo 14, 2008

Juan Carlos Quiñones presenta el poemario “Boringken” de Urayoán Noel

Por: Redacción de Estruendomudo en estruendomudo

Como un petardo en el culo del Rubikscube, or the Pilot, scratching his head in bafflement and bewilderment, his self utterly stunned and flabbergasted, makes the following announcement through the good ol’ guagua aerea’s PA system: “It seems that we’re not in Itaca anymore”

Escribe Juan Carlos Quiñones
Especial para Estruendomudo

Intro, o and do you need a tour inside her?: No sé si a ustedes les ha pasado que, haciendo el amor (esto va para aquellos extraños antropoides que aun practican este hypervicio megainútil, superprimitivo, extrapassé y ultraboring) algunas veces, pocas veces, veces contables diría yo, la cosa esta tan y tan rica que a uno le vienen ganas de hacerlo todo a la vez. Uno esta en misionera y quiere doggie y también quiere misionera, quid pro quo. Uno está on top y quiere que le caigan arriba de cantazo acariciando el suelo sin dejar el cielo contemporáneamente. Uno está anal y quiere recibir y dar por el culo, simultáneo. Uno está mamando y quiere mamar y que le mamen, paralelo (afortunadamente, las tecnologías de diseño anatómico divinas permiten esta última variante, seguramente no contemplada en el blueprint inicial). Uno besa la boca y quiere besar el resto de la epidermis en su totalidad y toda esa totalidad en el mismo y único instante total, como si uno fuera el universo entero y el universo entero fuera una boca universal, all on the same stroke. Uno grita o susurra una palabra en el oído y uno quiere que esa palabra sea todas las palabras existentes pronunciadas en el mismo soplo, y lo que sale viajando en esa exhalación es un gemido.

Well, pues así mismito me pasó a mi con este esquizo compuesto de palabras llamado Boringkén. Porque algunos libros, pocos libros, libros contables diría yo, son tan y tan ricos que a uno le dan ganas de leerlos de todas las formas posibles a la vez. Yo quería leer este texto como crítico literario, como payaso visionario, como newyorican, como intelectual, como borrachón irredento, como detective perseguidor de pistas engañosas, red herrings one might say, como Deleuze y como Guatari a la vez, in one fell sweep. Desde la asombrosa y a la vez in your face perspectiva panorámica de la amistad. Todo eso por medio peso. Esto es, que yo quería leer este libro como si yo fuera un escritor. De literatura a literatura (¿es Boringken literatura? ¿post-literatura? ¿Es este rubiskiu literatura para armar y desarmar? Will we live to tell the tale?). Respondiendo a la invitación que Ura y el libro me hacen con todo el arsenal disponible, haciendo stop en todas las estaciones y cayendo en todas las trampas que me tendía Boringkén. Esto me propuse, shooting from the hip a mil millas por hora, poniéndome todos los sombreros de la película a sabiendas de que no me quedaba ninguno. Esto porque ninguno me sirve y porque todos se agotaron. Ahora sí que ambas a la vez. Le digo a Boringkén como se le dice al amante, good food good meat good god let’s eat, dale, papi, vamos a tratarlo todo todo pero bien duro/mama, c’mon chica, let’s go all the way this time baby, cover all the bases, let’s do it all. Twice. Y el cabrón se mea de la risa/and the bitch smiles her crooked siren smile y entonces against all odds, él acepta y ella acepta. Y cumplen. Y defraudan. Ellos sí, el texto sí respondiendo desde una inmediatez a la que se me hace imposible acercarme, yo como lector

En fin, que yo quería atreverme a responderle a este texto practicando la osadía del amor. Porque si Urayoán se atreve a declararle su amor quebrado, fracturado, incompleto e imperfecto y tongue in cheek a Boringken del modo estrafalariamente sofisticado en que él lo hace en este libro: ¿porqué no iba yo a intentar componerle una declaración de amor empedernido, cutting-edge, de lengua, fist fucker, a Urayoán usando el subterfugio de escribirle una cartita fill in the blanks pidiéndole el sí a este libro que se llama Boringken? Esto es lo que hace Ura en este libro, entre otras cosas incontables. Componer. En el poema “El espantamultitudes” se establece con claridad esta vocación poética: “yo quiero ser/el que crea las cosas/ el que compone la ciudad”. Las ciudades no como lugares a descubrirse y a descubrirse, sino para escribirse como se compone un poema ¿Acaso no estamos entonces enamorados ambos de la misma puta? Yep. No sir. Ura, I want your baby. And the name/y los nombres de tu baby se llaman Boringken.

En la cama, como en la página, hay que decidirse. Esto significa limitarse, reprimirse, entregarse en latex suit a la delirante sumisión de la dominatrix más químicamente pura cuyo nombre es el tiempo. La escritura, como el sexo, es lineal, no importa las formas en que aparezcan ante la piel, los testículos, los ojos y la página. Porque ambas le pertenecen al tiempo. Primero así, papi, después asau corazón de melón. Primero X y después Y y después Z. Una palabra, después otra palabra y ya estamos en la línea y una línea y después otra y después otra y ¡fua! ya estamos en la página y una página y después otra y otra y ¡wham bang let’s go ma’am! Liber habemus. Pero esto, tanto en poesía como en cualquier artefacto compuesto de palabras, no ha de darse a los ojos simultáneo ¡flash!, estilo Polaroid, sino una pose, una posición detrás de la otra, una palabra detrás de la otra en fila india como dirían los antedichos misioneros. Ahora, tanto la escritura como el buen sexo ansían liberarse de esta prisión construida literalmente de cadenas significantes, zafarse de esta camisa de tiempo y estallar. Lograr hacer de lo lineal un evento. Alcanzar el climax de que todo ocurra al mismo tiempo, simultáneamente. Esto es, fuera del tiempo. Estos intentos gloriosos están siempre destinados al fracaso. Y los resultados de estos conatos de incendio suelen ser monstruosos. Algunas veces un atisbo de belleza logra asomar su cabeza de bestia prehistórica sobre la superficie turbulenta del lago Ness, y viene un tecno-turista post-patria y marca el lugar del avistamiento en su GPS, y toma una foto indescifrable con la cámara de su teléfono celular. Yo espero que esta noche sea una de esas veces milagrosas. Anticipando la anterior imposibilidad, voy meramente a mencionar algunos lugares que me Bregaron del tour incide Boringkén. Ustedes, lectores turistas de pacotilla, preparen sus camaritas celulares. Calculen sus coordenadas GPS’s. Saquen sus condones. The Pilot’s voice is heard through the flying guagua’s PA system, southern accent dancing with static: “Distinguished Boringpassengers/personas importantes, please fasten your seatbelts, ‘cause it’s going to be a bumpy ride.”

Hey ho! Let´s go!

Boringkén al cubo, o las partes exceden a su todo, o los fragmentos huyen de su imán, o what the hell…?: Snippets. Cookies. Morsels. Solo celajes. Pajitas que le caen a la leche. Malecones sin playa. Pantallas sin cines. Rieles sin andén. Teatros sin gradas. Acaso un simulacro del I Ching, o de aquella bola negra que auguraba collares de clisés futuros, ask again later. Oija boards, vasos levitantes, vasos comunicantes transparentes profecías codificadas de la A a la Z del 1 al 0 en el tiempo, eso te ofrezco. Te la vendo como me la vendieron. Te devuelvo el cafetal/como me lo endilgaron. Así me vino Boringkén. Así te lo paso a ti, para que tragues gordo. El Waffle tridimensional cuadriculado. Ensamblajes rubiskiú. Troceadito. En pedacitos. Encantitos. Pequeños encantos. Buen provecho.

Sir, the doctor will see you now, o !Ay bendito!, catálogo hipocondríaco de las dolamas que afligen, asedian, agobian, angustian, atrofian, aniquilan, atestan and otherwise le joden la vida al Señor Boringkén : Este es el cuadro clínico que presenta el paciente Mister Boringkén, according to el diagnóstico exhaustivo realizado por el Cardiólogo Pediátrico, a.k.a Dr. Benway Naked Lunch. El diagnóstico (ya se ha dicho) es exhaustivo; este listado no lo es. De cualquier malla sale un ratón:

-insolación
-catarro
-autopistas
-sarcoma
-bisexualidad
-afasia
-esclerosis múltiple
-espasmos, marasmo
-erratas (fe de)
-artritis
-chistes compartidos
-coma, melanoma
-alcoholismo, drogodependencia
-neuralgia, histeria
-comején
-flemas, toses, fiebres
-cicatrices
-desquicies
-convulsiones
-año de elecciones

El Cardiólogo Pediátrico, a.k.a. Dr. Benway Naked Lunch dixit

-esquizofrenesí, digo yo
-síndrome de negación, digo yo
-síndrome de retirada, digo yo
-coitus interruptus, digo yo

-política terminal, Herr Doctor dixit, digo yo.

El Presidente del Estado Vegetal or, this is a test of the Emergency Broadcast System: En el poema “Milagro medico en la Ponce de León” aparece el siguiente verso: “La política es un intento de saturación de espacio/(mediático o inmediato)”. En este sentido y solamente en este sentido de relleno, de flatulencia hueca, de simulacro, de conato, podría decirse que Boringkén es un acto, un gesto, un performance de lo político en la misma entraña del miedo, esto es, en el colapso jubiloso de lo político. Es el acto grandilocuente y tremebundo de reventar el rubiskiú para descubrir, después del estallido, que ha ocurrido una operación fatalmente fractal, full of fake fatalities. Lejos de una destrucción, una deconstrucción real y devastadora, a una distancia de millones de años luz de lo que se dice crítica crítica, ocurre un chinas por botellas, un salió por lana, un fiasco, un me cambiaron los muñequitos. El no-lugar en lugar del lugar. La utopía mostrando su rostro esquizofrenético, sus voces tan apalabradas que quedan radicalmente alejadas de las cosas. Rellenando los blancos/filling the fillings of cavity-ridden-once- white teeth con vacío. Cavity searching, one might say. Así gobierna el presidente residente del estado vegetal.

Remember, this is only a test.

.Multiple Choice/ilusión óptica de la opción, alucinación o el lugar en lugar del lugar: Selecciona la mejor opción de entre las perlas del siguiente collar de clisés:

1¿Dónde queda Boringkén?

a)Madrid b)Paris c)Estambul d)San Juan e)Orlando f)La Perla
g) Encantada h)Desecheo i)La perla encantada j) el guante izquierdo de tito trinidad k) la Luna l) Nueva York m) Isla de Cabra
n) el baño de los impedidos del aeropuerto L.M.M
o) Long Island Iced Tea p) Paseo Caribe q)el biodomo de plástico
r) Collores s) un libro llamado Boringkén t) el equipo de volibol femenino de Caguas u) una lata de Medalla v) cualquier urbanización cuyo nombre empiece con la palabra “villa” y/o termine con la palabra “heights” w) la tercera piedra semipreciosa de la diadema de la penúltima Miss Universe (Venezolana)
x) donde quiera que sea que nació tu abuela
y) todas las anteriores
z) ninguna de las anteriores

Back-forward, la historia de un doloroso comenzar, o regresar al principio para terminar y terminar de desmontar/reventar/remontar el rubiskiú: El placer metonímico-fetichista de la parte por el todo, de ver la totalidad en el fractal, defraudado. Frustrado. Yo podría intentar un método pos-radiológico-quirúrgico de disección virtual (“Le someto el bisturí/a las entrañas del miedo” dice la décima doce), esto es, no el reventón violento del rubiskiu sino el desensamblaje sistemático y la posterior clasificación de las partes, los cubos-en-el-cubo (una de estas cosas no es como las otras, una de esas cosas no es igual a las demás), la erección del catálogo, las flechas del diagnóstico. Pero no lo voy a hacer. Eso te toca a ti, o a nadie, o a la familia de todos nosotros, que nos son otros. Solo he intentado una prueba, saborear algunos chunks, degustar algunos morsels de este almuerzo desnudo. Canitas al aire. Samples. Salivaciones pavlovianas del good old estímulo-respuesta o reventar el rubiskiú para descubrir que lo que no mata engorda, o que lejos de hacer el cubo irreconocible a fuerza de ¡pum! y de invento y de poesía, the motherfucking cube se multiplica, se disemina, replicante, fractal, proliferante. Al carajo las camaritas celuares, los GPS’s, los MRI’s, los aviones caza-huracanes, las lupas, los microscopios, los radiotelescopios arecibeños exploradores de los mindscapes del alma colectiva (enormes animales antediluvianos ocultos en el fondo del lago/caño/crater para mejor escuchar las melodías astrales, dinosaurios a punto de ser jubilados). “Soy el sonograma del espejo en blanco”, dice algún poema extraviado en Boringkén. El trago gordo, el spoonful, el tostón, el Motherfucking beautiful bookfull Boringkén bellyfull of books-within-a-book cubes-within-a-cube te toca a ti, fulano the fool

tecno-turista-
post-patria-
pacotilla-
payaso-visionario-
virtual-
holograma-
hipócrita-lector

Yo voy a ti. La última la paga el diablo; la penúltima la pagas tú.

mayo 14, 2008

Mapa lante es que vamos: versión bellaca

Por: Redacción de Estruendomudo en estruendomudo

Mambo

Escribe Manuel Clavell Carrasquillo

De acuerdo con el déficit de información boricua en cuanto a las elecciones quisqueyanas que se celebrarán este viernes, nace una urgencia de demostraciones públicas de cariños y arrebatos en la avenida Ponce de León, territorio blanco PRD, y el casco de Río Piedras, feudo del PLD incumbente en el pillaje y despilfarro. Este año informa la policía 132 querellas por agresión sexual en la isla, pero aún así hay espacio para bellaqueras finas aunque con cierta violencia no necesariamente codificada en tomos penales. Uno podría comenzar la noche de celebraciones políticas de la hermana república en el negocio de El Padrino, comiendo pechuga de pollo en salsa de setas con mangú y tocándose los huevos debajo de la mesa al tiempo que el acompañante le roza los muslos sin detener el acto de beber cerveza Presidente fría. La jornada de optimismo carnal y electorera continuaría en pleno baño del picapollo, con tiempo y espacio para una agarradera mutua y par de mamadas por encimita antes del derrame lácteo último debido al apretujamiento de la masa negra en el local con la vellonera puesta a todo volumen vomitando bachatas de Monchi y Alexandra. Cierta prisa por usar el baño pospondría el derrame para un turno posterior, quizás para cuando los chispitos de coca politiquera hagan más efecto.

Un avistamiento del caluroso verano intenso que se avecina en ese baño, mientras la multitud se queja porque tiene que entrar a echar una meada como parte de la ceremonia del exceso, se mezcla con el delirio del chispito de coca y produce un sueño mojado que tiene que ver con pegaera, más sudor y grajos. Los tígueres sudarán hasta que sus sobacos huelan a sexo más negro que la noche sin luna, al decir del doctor José Francisco Peña Gómez, y los demás envidiosos de sus olores bestiales y sus carnes calientes que piden más los tumbemos con la mirada hacia la brea y los desvistamos al unísono mientras las madamas agitan banderas blancas y alaban con arrullos necios a sus candidatos. Estoy segurísimo de que así es que vamos a acabar con el caciquismo, moldeando vergas erectas detrás de los mahones marca diablo en cada mítin, chupando bembas poco a poco en un compromiso de estado con la succión menos explotadora y cruel posible, que es el beso negro o de los negros consigo, más bien en un acto de cariño colectivo para suavizar manos callosas y sobar nalgas duras ensartadas en calzoncillos Kalvin con infalibles tácticas de masajistas chinas y aceites con olor a piña colada.

Eso se merece una pausa en el Mitsubishi Mirage que tiene la neverita de foam en el baúl llena de cervezas. (La pausa, obviamente, es para refrescarse). Otra Presidente con limón y dos jaladas de Marlboro.
Luego, podría trazar la meta de tres orgasmos detrás de los postes marcados con la propaganda y la figura del candidato Miguel Vargas Maldonado. Podría hacerlo por la patria y la unión de las antillas en el programa bolivariano del presidente Chávez. Pero a mí me está que es mejor quedarse en la frase del gran privatizador de Harvard en el momento del clímax de los tres negros molletos: yo les digo con la carita de yo no fui, apuntad sus matracones y vénganse ahora mientras puedan detrás de los carros mal parkiados, porque después de los lechazos correspondientes “mapa lante es que vamos”.

mayo 7, 2008

Pemex, Macondo y la Autoridad de Energía Eléctrica

Por: Redacción de Estruendomudo en utopía

pemex 

Por Manuel Clavell Carrasquillo

De la Redacción de Estruendomudo

La supuesta izquierda mexicana está debatiendo la privatización de Pemex, corporación pública de los petróleos mexicanos que aporta nada más y nada menos que el 40% del presupuesto gubernamental, mientras el personaje del Partido Revolucionario Institucional habla en la Cámara de Senadores reclamando garantías sociales de manera que las corporaciones foráneas no se lleven todas las ganancias para afuera. Denuncia que el subsuelo mexicano, de acuerdo con la constitución nacional, le pertenece al pueblo y también así el derecho de explotarlo. (Acá el problema tiene la forma de contienda sobre la titularidad de los bienes comunes y los linderos de Paseo Caribe). De esa forma, explica que el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática -derecha e izquierda juntas en maridaje terrible- pretenden permitir concesiones a las empresas privadas tratando de hacer pasar gato por liebre. No le llaman privatización a las medidas para que las compagnías compartan tareas con la petrolera del estado o se encrguen de ciertos asuntillos menores de administración de dicho monstruo. Le llaman colaboración o junte necesario para entrar en competencia fuerte con los demás países. Nuestro personaje aboga (en la alternativa a la no privatización) por una cosa sencilla: que se pacte con los chanchulleros de manera tal que si -en efecto descalabran Pemexo atacándola como vampiros hasta que se acabe el oro negro- respondan por su eventual saqueo. Ello, ojo, no significa que desde la presidencia de Lázaro Cárdenas, el saqueo no haya operado; todo lo contrario. Otro personaje, esta vez periodista, segnala que Pemex, tal y como está, cundida de tanto sindicalistas como ejecutivos corruptos, tiene que repensarse reestructurando los sindicatos y su poder cuasilimitado. Hay un tranque porque ningún partido quiere meterle mano a la urgencia de sangrar el pus sindical en la medida en que hacerlo supondría la pérdida de ciertos guisos electorales. Esa parte no la imaginó García Márquez en el momento de plasmar el asentamiento de la compagnia bananera en Macondo y la consecuente fiebre del banano que culminó en la explotación desmedida, la fuga de capital, el empobrecimiento de la provincia literaria más famosa de América Latina y una gran masacre. Por el contrario, Elenita Poniatowska sí aborda el problema hurgando en los trapitos sucios de este tipo de transaciiones en su novela “El tren pasa primero”. Cualquier parecido al debate local sobre la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica y los encontronazos con la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego es pura coincidencia.

abril 21, 2008

Marta Aponte Alsina viene virá: Su gran salto a la blogósfera

Por: Redacción de Estruendomudo en estruendomudo

abismo

Aquí un link a su blog, Angélica furiosa.

abril 16, 2008

El estilo helado de Capote

Por: Redacción de Estruendomudo en incontinencia

truman

Aparentemente, no sólo los asesinatos de Kansas descritos en la novela “A sangre fría” del divo de la voz pendeja, Truman Capote, fueron cometidos de esa forma despiadada sino que el libro así también fue escrito. La tinta de Capote y su temple fueron pura escarcha sobre un gran témpano de hielo.

-mcc

abril 8, 2008

Aleluya, a saborear un nuevo blog!

Por: Redacción de Estruendomudo en extranjería

angel 02

Una chica se zambulle en la ciberpalabra y bloguea entre el éter y la sal. Léala aquí.

abril 7, 2008

Lo mejor de Caballo Negro

Por: Redacción de Estruendomudo en extranjería

caballo negro 

Aquí lo mejor de Caballo Negro, un blog de tirilla cómica que se las trae y las lleva bien puestas. Abrazos.  

marzo 12, 2008

Lo mejor de Blogworkorange

Por: Redacción de Estruendomudo en extranjería

ash

Dino Bonao, colega bloguero de la República Dominicana exiliado en NYC, manejador del magistral Blogworkorange, acaba de escribir un soberbio relato que les dejo a continuación. Está para relamerse las pezuñas. Ojalá.

marzo 6, 2008

Ciertas confesiones de Dior, amigo imaginario de Galliano

Por: Redacción de Estruendomudo en pretextos

Galliano 1

Por Manuel Clavell Carrasquillo

La terquedad que te caracteriza no permite que las rabietas se te pasen rápido. Debes perseverar en el show del ego herido por los cuestionamientos de los otros, echar maldiciones con espuma por la boca contra aquellos que se atrevan a contradecir tus designios, amenazar con torturas espirituales a los que intervengan en los procesos de consecución de tus “sabios” actos. Pero a mí no me conmueves con tus arrebatos desproporcionados, Juan Galliano, porque no me programaste para ello.

Me convocaste aquella última noche de desolación que pasaste en el hospital metropolitano. Te recuperabas de los daños que sufriste en el atentado a fuerza de calmantes, antinflamatorios y terapias. Tus conexiones con la compañía te habían transformado en un mercenario intelectual huraño e insoportable en busca de aires bucaneros dentro de los viejos tomos legales. Cortaste toda conexión con tu pasado aferrándote a una estrategia sanguinaria cuando encontraste el nicho “perfecto”.

Lograste acomodo razonable entre los más grandes tecnócratas y, justo cuando enfilaban los cañones de la firma contra el buró para burlar las reglamentaciones rígidas, un tobillo destrozado echaba por la borda todas tus conquistas. Por eso me emplazaste. Interrumpiste mi reposo dibujando un pentagrama para que volviera a ayudarte; esta vez a planificar una venganza.

Me armaste con un cuerpo gitanojaponés muy atractivo, extrañamente alto y tofe. Me pusiste grasa en la lengua para que pudiera dominar el sánscrito, el suahili y el vascuence, además de las romances. Me dotaste con poderes para sobrevivir debajo del agua, volar por los aires, atravesar la tierra como los topos y soportar los fuegos más terribles. Me vestiste con ropa casual y seductora, muy ceñida. Querías enviarme -antes que tú fueras- a aventuras (erótico)políticas para explorar antros y tugurios suburbanos que luego frecuentarías en tu mente.

Me pusiste negros ojos grandes con un dispositivo de visión infrarroja para que te trajera noticias de las hilanderas extranjeras que trabajan en las infames fábricas del Garment District indígena. Audición biónica para que escuchara y memorizara las narraciones épicas de los esquimales asesinos de focas y osos polares. Una rara piel bronceada con tacto ultrasensible para que pudiera tocar los lujosos pezones de las prostitutas contratadas por la junta para entretener a periodistas o relacionistas públicos. Por último, me confeccionaste un gusto virtual hiperdesarrollado que introdujiste detrás de mis breves labios para que saboreara por ti. La misión requería que me relamiera las pezuñas en tu nombre tras tragar agridulces líquidos prohibidos y enmohecidos polvos.

Me diste cualidades de dandy jaquetón para que interviniera con los modelitos tras las pasarelas, les llamara la atención de su belleza estándar rozándoles los glúteos y les ofreciera fajas gordas de billetes para robarles chismes de monsieur Gaultiero y míster Versacesco. Te obsesionaste con la posibilidad de que tuviera el raciocinio investigativo del agente encubierto camboyano y la sangre fría del matón a sueldo ario. Decidiste que, para acentuar mi indiferencia hacia lo vivido y lo sufrido, me contagiarías con la enfermedad de los que ya no tienen miedo a nada: estaba escrito en la corta página de mi destino inexorable que me declararías anoréxico.

Mientras le imprimías los últimos brochazos ordinarios a mi boceto de machito bravío, removías el hongo de los códigos de leyes internacionales sobre copyrights, patentes y marcas registradas. No podías permitir que la junta ni los socios se dieran cuenta de que tenías deficiencias de memorización y que los trucos de la práctica forense para emprenderla en las cortes contra los imitadores no estaban en los cuadernos computarizados en los que garabateabas tus notas.

En ese momento preclínico, antes de que fueras internado por segunda vez en tu vida, te susurré el fatídico secreto que me pedías a voces: “Gallianito, Gallianito, madame Channela, la del Figaro, te tumbará los cocos. Tu ruina serán las imitaciones y los ecos”.

Primera rabieta

Te regañaron por el malmanejo de la cuenta de M. Korsisko. En la misma reunión, ya nuevamente incorporado después del puñetazo de los socios, le echaste la culpa al gerente de la compañía destinado a la sucursal de Manila. Te había engañado, aprovechándose de una interpretación fatula del privilegio abogado-cliente en la jurisdicción extracontinental de las islas. Te juró por su madre que los textiles no eran inflamables y que las cremalleras no estaban entintadas con pintura plomiza. Sospechaste de su gesticulación absurda y exigiste una inspección ocular de la planta. Te fue negada por tecnicismos de seguridad y orden corporativo, más una referencia oscura a tus gustazos pedófilos con los modelitos rumanos de Rarmani. En ánimo consolador, te dio acceso a los papeles. Dispuesto a examinarlos con cautela, te encerraste conmigo en una habitación del Hilton. Colaste una buena dosis de cristales y dos pipas.

Tras la humareda, pediste mi consejo. Te dije que las auras parpadeantes de las familias que hurgaban en el basurero nacional valían más que las promesas del gerente. Que una lectura rápida de los sueños mojados de los funcionarios filipinos en guayabera, como los suyos, pronosticaban una hecatombe maldita parecida a la que provocó, milenios atrás (nov., 1978), Jim Jones en Guyana con Kool-Aid envenenado. La diferencia estribaba en que la tuya sería individualmente simbólica. Contigo y tu estela de malasrachas ya no sería coartada el llamado al suicidio colectivo utópico. Tú solo serías el responsable del acabe.

No hiciste caso. Todo lo contrario, comenzó la primera rabieta. Lanzando escupitajos lograste amordazarme y me amarraste de los pilares de la cama de caoba. En tu delirio, decidiste vestirme a la fuerza con un kimono shocking pink de alta costura y me recogiste el pelo largo en un moño en forma de melocotón para que me presentara disfrazado ante el gerente para cuadrar el soborno. Soltaste las amarras para que saliera de la habitación a cumplir tus órdenes pero los drapeados de la tela de seda cruda provocaron mi caída.

Me arrastré como pude por el piso alfombrado, reptando como piel de boa montada sobre la olma de dos tacas. No fui lejos, enseguida lograste que perdiera el conocimiento tras el cantazo que me diste en la nuca con la base de mármol de la lámpara. Roto el conjuro de nuestro amor pactado gracias a tu pataleta, me refugié en las pailas de tu limbo psíquico. Ya habías transmutado de amigo imaginario (amo) en polvo astral de cometa deshecho (esclavo).

Segundo ataque

El avión de regreso lo tomaste solo. Durante el trayecto, sólo te distrajeron del objetivo destructor el uniforme couture, al estilo de los toreros sevillanos, que llevaban los azafatos, y el sonido contra los hielos de los chorritos que constituyen un cubalibre doble. Durante el sueño, manipulaste los eventos para que regresara, pero me negué.
Soy difícil. Hice que un general ordenara tu tortura, que te acostaran en un box spring con los alambres electrificados y que, luego, te encerraran herido en un calabozo sin luz y pestilente infestado de ratas. Despertaste con un susto enorme incrustado en el alma y enseguida te dio un ataque cardíaco.

La próxima escena transcurrió en un dispensario rural, entre ampolletas llenas de antibióticos expirados y sueros, porque el capitán dio la orden de prepararse para un aterrizaje de emergencia debido a tu alarma. “Sácame de aquí, Mohammad Dior, sácame”, le gritaste al enfermero cuando despertaste. Lo confundiste conmigo a mala hora, Gallianito, terco licenciado. Ya no volvería a tu lado hasta que dibujaste el pentagrama con tus lágrimas de cocodrilo para que regresara. Recuerdo que trazaste los triángulos en medio del tercero de tus tántrums y los marcaste con cinco velas negras. Querías que llegara pronto, para que te ayudara a planchar la venganza contra la compañía; para que reparara el daño que te habían hecho después del atentado.

-mcc

Publicado originalmente en Diálogo, periódico de la Universidad de Puerto Rico, edición de febrero-marzo, 2008.

marzo 3, 2008

“El monumento invisible: Ensalmos para conjurar el sexto sueño”: Presentación de la nueva novela de Marta Aponte Alsina

Por: Redacción de Estruendomudo en extranjería

Sexto sue  o portada2

Escribe: Juan Carlos Quiñones
Especial para Estruendomudo

Una magia mántica. Un susurro, el sonido nunca jamás ahora escuchado de un estilo afilado acariciando las pieles receptivas de un papiro. El llamado del papiro, su exigencia de ser marcado, rasgado, tatuado, entrado en el tiempo y en la historia a fuerza de trazos, de huellas, de violencia, esto es, de escritura. La experiencia mal llamada mística de sentir la vecindad de lo infinitamente lejano, la cercanía imposible de las palabras y las cosas. Las voces de los muertos, las más imposibles porque ellas son en realidad las voces propias o una sola voz propia lejana disfrazada de legión. Una impostura disfrazada de una serie de imposturas siempre otras cuyo historial de suplantación es detectable en el amplio palimpsesto de la historia por unos ojos, por una mirada cuya demanda constante, irresistible desde siempre es precisamente el detenimiento de dicha mirada, el cesar de la caricia de los ojos sobre la página para comenzar la tarea irresistible, constante desde ya de la escritura, la misma rasgadura pero ahora otra, desde ya. “Una palabra que entorno a la piedra/su círculo extiende” lo llama, la llama Paul Celan.

Una palabra imantada. Un mantra. Atrayendo. Los ojos. Las otras palabras.

Sexto sueño.

* * *

mummy“¿A qué sonaba el egipcio?”- le pregunta Sammy Davis Jr. a Nathan Leopold mientras celebran el fiasco de un espectáculo falaz en una barra de mala muerte, (mejor aún, en una barra de ultratumba o una barra post-mortem) ubicada en un Viejo San Juan prometido por Nathan a Sammy como fantástico o fantasmal. Esta interrogación inconcebible, cuyo escenario es una barra inconcebible, ocurre en otro lugar igualmente inconcebible. Y es, y coincide con el lugar que nos ocupa esta noche, el lugar que ocupamos esta noche. (Chiste Tertulia) Ese lugar es una novela que se titula Sexto Sueño. Aunque no del todo. Hay otro libro sin nombre con otra autora sí nombrada enterrada en la caja china que conforma esta novela de Marta Aponte Alsina.

Ahora: ¿A quién está dirigida últimamente está pregunta inconcebible? ¿A Nathan Leopold, su destinatario “en principio”? ¿A la momia Irenaki? ¿Al mismo idioma egipcio, perdido, desmemoriado y desterrado él de sí mismo en el “océano de la memoria (la frase es de Chantal Millard)? ¿Al tiempo mismo? ¿Podemos estar seguros?

Yo estoy casi seguro de que todas las preguntas que habitan este texto (este, la novela llamada Sexto sueño; esta presentación llamada en su última encarnación El monumento invisible) están dirigidas en todos sus avatares al tiempo mismo. Al menos, a cierto modo del tiempo, como se verá a su tiempo, indescifrable. Esto, porque ese tiempo no está hecho de palabras aunque se oculta entre las palabras, en el corazón de las palabras, en el centro de no todas las palabras, pero aún en ciertas palabras enterradas en ciertos textos. No en cualquier texto. En este texto. Seguramente seguro de que no puede estar seguro de quién es el verdadero interrogado, Nathan Leopold responde, nostálgico:

-Buena pregunta. Daría las pocas horas que me quedan por oírlo. Una lengua que se escribía en imágenes, qué cerca estarían las palabras de las cosas.

Es para mearse de la risa. Así lo reconoce Sammy, con un atisbo de sabiduría que solo un Sammy Davis Jr. hecho personaje de esta novela podría ostentar. Por eso comenta, como dirían los gringos, tongue in cheek:

- En Hollywood las momias hablaban con acento yidish.

Es que en el Sexto sueño nada puede estar más alejado de las cosas que las palabras.

* * *

dreamcatcher ¿Dónde/cuándo comienza el sexto sueño? (hay que aclarar desde ahora que el sexto sueño no es una cosa idéntica a esa otra cosa que es una novela titulada Sexto sueño, al igual que esa novela, cuya autora se llama Marta Aponte Alsina, no coincide con otro libro cuyo nombre no nos consta y cuya autora se llama Violeta Cruz. No tenemos el tiempo necesario aquí/hoy para establecer estos deslindes. Daría las pocas horas que me quedan por oírlos. Nos bastará, sin ser suficiente, poder intuirlos, como en espejo oscuro, reconociendo al menos que precisamente se trata de todo menos de espejos)

¿Cuál es el principio de la novela titulada Sexto sueño?

En un principio, en el principio antes del principio que es el tiempo anterior a la escritura, yo había pensado titular esta presentación del siguiente modo: El monumento invisible: ensalmo para domesticar el sexto sueño. Los cambios, mínimos a primera vista, resultan radicales. La voluntad original era diseñar un método, una pobre máquina de pensar más al estilo de Raymundo Lulio que al de Nathan Leopold, para descifrar el sexto sueño. Esta tarea reductiva de explicitación estaba destinada a ser aplicada tanto a la novela como a eso en sí que la narradora-escritora denominaba el sexto sueño. ¿Un lugar? ¿Un tiempo? ¿Un ensalmo hecho de palabras? Veamos la descripción que hace Violeta Cruz de esta cosa que lleva ese nombre onírico-numérico:

“Si el sexto sueño fuera una flor, sería el gusanito de la caja de fósforos; si una muerte, de la risa; si un pájaro, hueco; si una fruta, tinta; si un mamífero, la hiena; si el corazón de un sabio, el tuyo, Irenaki.” (233)

Un método, entonces, pensé yo. Esto es, un método de transmutaciones a primera vista indescifrable. También a segunda, tercera, cuarta y quinta vista, sépase.

Entonces, todo hubiera sido cuestión de proponer un método para “domesticar” lo que ya yo entendía como el método del sexto sueño. Ese “meta-método” (por usar un disparate) se me presentaba como una forma análoga, si no idéntica, a ese otro disparate que conocemos como crítica literaria. Y eso hubiera estado muy bien, si no hubiera sido por dos epifanías que se me presentaron de golpe. La primera, puramente subjetiva: yo no sabía exactamente como practicar ese método. La segunda, con la objetividad de lo que se halla tan lejano a un sujeto que ni siquiera hay posibilidad de mostrarlo, de nombrarlo con algún grado de éxito. La operación, si es que de técnica se trataba, no consistía en el arte metálico de la disección explicativa, sino del arte mimético (hay que aclarar aquí que este proceso de imitación no implica en ningún modo la representación de las cosas mediante las palabras, tarea que ya se anunció como imposible) de actuar igual que el método actúa. Esto es, desde las palabras hacia las palabras. Esto es, respondiendo a ese llamado de la literatura precisamente haciendo literatura. Es por esto que cambié el título de un singular totalizante (ensalmo) a un plural proliferante (ensalmos). Es por esto que cambié el título de un verbo sintetizante (domesticar) a un verbo hechizante (conjurar). Por esto cambié de método, si se quiere ser estúpido.

Por esto, y porque me surgió, entre estas dos epifanías, entre lo subjetivo y lo radicalmente objetivo, la pregunta.

* * *

Pulp4 ¿Cuál es la primera página de esta novela?
Esto es, ¿Dónde/cuándo comienza esta novela?
Más aún: ¿cuál es la frase que inaugura esta novela?

¿Cuál es el primer escalón que hay que pisar para llegar al sexto sueño?
¿Dónde/cuándo comienza el sexto sueño?

La pregunta surgió ya de entrada en plural, esto es, que surgió desde el principio de la escritura como legión, como muchas que eran una, como multiplicidad. Empíricamente podría decir que este momento, estas enigmáticas palabras ocurrieron (palabra, momento, lugar, instante, pregunta, respuesta, todas estas palabras se confunden, no, en realidad coinciden sin designar lo mismo dado el hecho que están indefinidamente retiradas de aquello que designan) cuando decidí detener mi acto de lectura (de la novela) para comenzar mi acto de escritura (de esta presentación). La pregunta surgió cuando/donde mismo se ocultaba la respuesta que al igual que la pregunta era muchas respuestas, ninguna respuesta. Ese lugar/ese tiempo está oculto en un intersticio. En un instante enorme en su imperceptibilidad. Un monumento invisible.

El instante imponderable que se esconde entre la lectura y la escritura.

* * *

Para ser más específicos (¡Ja!, ¿es posible?), me refiero a un instante ubicado al final de la lectura que coincide con el principio de la escritura creando instantáneamente un abismo entre ellos que es el mismo instante, ese momento imposible donde ocurre, en palabras de Heidegger, “la totalidad del ser”. Empíricamente, este instante y este lugar están marcados en la novela Sexto sueño por una palabra, sin hallar su habitancia en esa palabra. Aunque algo extremadamente poderoso sí habita esa palabra, como ocurre con todos los actos de habla que más allá de ser actos y de pertenecer al lenguaje también son casas. Esta palabra aparece en una página de la novela titulada Sexto sueño. En dos. En tres. En realidad, empíricamente en más de tres, pero solo tres de sus apariciones nos incumben. Yo puedo enumerar esas páginas. Pero no lo voy a hacer.

Esta palabra, redonda e ínfima como una canica y preñada como un aleph, se llama YA.

* * *

“Quiero contar sobre como empecé a escribir. Fue así:
Un día dije ya.
Ya.
Paré de leer.” (28)

davstr ¿Quién (o quiénes) dice o dicen, dijo o dijeron esta palabras?; ¿quién (o quiénes) las escribe o escriben, la escribió o la escribieron? ¿Acaso no las dije o escribí, las sugerí yo mismo (esto es, las dije, las escribí en otras palabras) en la sección anterior? A mi entender sí. Esta fue mi experiencia de escritura, de lectura. ¿Quién más? En la cita anterior, las pronuncia (o nos cuenta que las pronunció) el personaje-autor de Violeta Cruz, desde (y cito) “una recámara mortuoria, un poco más grande que un ataúd de lujo.” Podríamos estar todas las horas que nos quedan de vida comentando las polivalencias de sentido de estos espacios mortuorios en esta novela. Lamentablemente no tenemos para nosotros todas las horas que nos quedan de vida. Pero bastará, recurriendo al lenguaje de aun otro disparate llamado psicoanálisis, con señalar la condensación de esta descripción del lugar físico de la enunciación de la palabra “Ya”, su coincidencia con el melancólico escenario donde nace y donde ocurre la escritura, y la aparición de la palabra en cuestión en la página y el intersticio que esta marca en dicha página. Porque es precisamente aquí, entre estas palabras que son la misma palabra (“…dije ya. Ya. Dejé de leer.”), en esta instancia y no en otra de la aparición de esta palabra, donde comienza la novela llamada Sexto sueño. Y es en el intersticio en el hueco que ella marca donde ocurre el fenómeno llamado sexto sueño.

* * *

Pero, ¿qué es exactamente lo que ocurre en ese lugar, antes de este Ya, o entre un “ya” y otro “ya”? ¿Cuál es el evento que viene (¿de dónde?) a ocurrir en ese instante marcado por esa palabra poderosa? En un principio, lo que allí tiene lugar es toda la novela titulada Sexto sueño, toda ella y toda novela. Allí es acaso donde tiene lugar esa cosa que acaso incautamente llamamos el género. Acaso, los géneros. En su multiplicidad. Allí se encuentra un monumento invisible, incalculable, si no es que el mismo tiempo, ese tiempo ínfimo e incalculable no es ya de entrada un monumento invisible. Ese monumento está construido de palabras, como una pirámide está hecha de piedras (recuérdese a Celan) superpuestas. Al final, no se le puede ver. Queda oculto. Escondido precisamente por la palabra que lo marca.

La valencia del enjambre de palabras que ocurren, que se ocultan en este lugar intersticial es desigual entre las unas y las otras. Como en el eje paradigmático de aquel otro disparate llamado lingüística, hay aquí palabras con más participación que otras, o distinta participación, distinta valencia, o dicho de un modo distinto: no todas las palabras caben en esta oquedad generativa.

Este “Ya” que anuncia este instante no es, no puede ser cualquier “Ya’. Solo dispara este complejo dispositivo de sentido en cierto contexto: El contexto específico de la novela titulada Sexto sueño. Pero, y a la misma vez o cada vez o todas las veces, todo esto ocurre donde quiera. Esto es, donde quiera, en todo lugar donde ocurra ese otro enigma que incautamente llamamos literatura.

* * *

papiro rhind1 En otro lugar, en otro texto que se titula (no por casualidad) El instante de mi muerte, de Maurice Blanchot, se dramatiza la ocurrencia de este evento de una manera radical. En su lectura de este texto maravilloso, Jaques Derrida describe lo que, a su entender parece ocurrir en las entrañas de esta frase extraña y a la vez dentro de ese instante, nuestro instante, el que tratamos de asir inútilmente aquí a fuerza de palabras:

“namely, that time passes without passing, like a parenthesis, in parentheses, the measure of time remaining here an absolutely heterogeneous measure. […] it is an entire lifetime in an instant, an eternity. A change of age. What will happen will have opened another time. Absolute anachrony of time out of joint.” (Hamlet) (Demeure, 61)

Al igual que en Sexto sueño, este instante ocurre o se dramatiza con mayor intensidad en el Instante de mi muerte precisamente entre dos palabras, pero esta vez con la intensidad de un signo que no es palabra, que marca las palabras escapando a un más allá de las palabras. Empíricamente, la frase (¿de qué otro modo llamarla?) adquiere la siguiente forma en el texto de Blanchot:

Dead – inmortal

Sobre esta frase enigmática, Derrida hace un comentario que entiendo aplica totalmente a la novela Sexto sueño, y específicamente a lo que ocurre en/entre las palabras que nos ocupan:

“The syntax of this sentence without sentence, of this death without sentence of which Blanchot also speaks elsewhere, sums up everything in a single stroke. No verb. A hypen, a line of union and separation, a disjunctive link wordlessly marks the place of all logical modalities: dead and yet immortal, dead because immortal, dead insofar as immortal (animmortal does not live), immortal from the moment that and insofar as dead, although and for as long as dead; for once dead one no longer dies and, according to all possible modes, one has become immortal, thus accustoming oneself to – nothing.”

De modo que no ha de sorprendernos el hecho de que este lugar, este instante y esta palabra (cualquier palabra que designe ese lugar y ese instante, la palabra “Ya” en nuestro caso) aparezcan íntimamente ligados con la muerte en la novela. Una de las palabras que encuentra su resonancia en este intersticio es la siguiente: Tanatocidio

Porque entre otras cosas, entre todas las cosas, lo que allí tiene lugar es la muerte. Como Irenaki, anida muda y acechadora y repleta de palabras en el centro móvil de esta novela. No. Lo que ocurre una vez y todas las veces y por siempre desde nunca en ese monumento invisible es algo más: es la muerte de la muerte.

En algún lugar de la novela llamada Sexto sueño aparece la siguiente frase, marcando el final de un epitafio:

“La inmortalidad es su
ya”

Acaso es, después de todo, aquí donde algo comienza, donde todo comienza. Ninguna escritura supera el esplendor del epitafio. Este es el sexto sueño. Este es, en su desgarrante operación de marcar huella, el “ensalmo de las puertas blancas”.

* * *
anatomist Antes nos habíamos preguntado, entre otras cosas, en otras palabras, lo siguiente:

¿Cuál ha de ser la frase que abre este amasijo de palabras, esta novela?

Antes del “principio” de la novela, en una página que no lleva número en su calce, aparece la siguiente frase:

Para ti

Una dedicatoria. Este regalo que promete el goce y el terror encuentra su destinatario al otro lado del abismo, del instante, casi al final de la novela, atravesando el monumento. Acaso antes aparezca una marca que anuncia a este destinatario que eres tú.

“Si tú, lectora, no me entiendes, imagínate a mis invitados.” Irenaki, Perpetua Bunning. Los invitados. Los personajes. Nosotros.

Y al final, un epitafio y ya. Como debe ser.

Sobre ese “Ya” funerario que hace de cierre y de puerta podrían escribirse páginas y páginas. Yo podría. Tú también. Pero no he de hacerlo. Ese trabajo te lo dejo a ti, o me lo reservo para regalártelo a ti, lo reservo para ti. Este enigmático regalo te lo reserva el sexto sueño, para ti. El es el sexto sueño.

y ya.

“Repite conmigo, amante lector; imítame, lectora cómplice: pronunciemos el ensalmo de las puertas blancas.”

“¿A qué sonaba el egipcio?”, se preguntaba Sammy Davis Jr. al principio de este texto. “?A qué sonará el ensalmo de las puertas blancas?”, pregunto yo.

Ya sospechamos.

* * *

maldito No tenemos tiempo, tú y yo. Ya no tenemos tiempo, o ya no nos queda más tiempo, ya no hay tiempo para hacerle todas las preguntas al tiempo y es solo al tiempo a quien al final es posible interrogar. Ustedes recordarán que al principio de este texto yo hablé, yo escribí sobre la magia. De hecho, pronuncié/escribí dicha palabra. Quizás recordarán que antes del principio, en el título de este texto pronuncié/escribí la palabra “ensalmos” que no es otra cosa que magia. Tampoco es otra cosa que una palabra. Las magias y los ciclos se conocen, y ya yo había advertido del carácter de grimorio de este texto, la voluntad de que fuera un conjunto de ensalmos para conjurar el sexto sueño. Al igual que aquel hombre que fue un impostor postmortem flotando en las aguas del Nilo y que luego de tres milenios que son todos los milenios se llamó Irenaki, no conozco la efectividad de mis ensalmos, ni si les fue retirado a estos sus poderes, su cercanía mántica con las cosas, su imán. Por si acaso, quisiera finalizar este texto con magia pero de la negra, esto es, con un pequeño repertorio de maldiciones. La primera reza del modo siguiente:

“Que la muerte cubra con sus oscuras alas a aquellos que se atrevan a quebrantar la integridad de este sagrado recinto” (traducción mía del egipcio antiguo).

Estas palabras tan cercanas a las cosas aparecen (a modo jeroglífico) en el umbral que coronaba la entrada a la cámara mortuoria donde encontraron una momia llamada Tutankamón, la momia más famosa de la historia moderna. Al igual que Irenaki, esta momia ocupaba el centro de una pirámide, una de enormes ladrillos, la otra de palabras. Al igual que Irenaki resultó ser la momia de un personaje poco importante en la dilatada historia del antiguo Egipto. ¿No es acaso tan espantosa y terrible esta maldición como la que corona el umbral de la novela titulada Sexto sueño?

Para ti

A mi entender esta segunda maldición es más terrible en su radicalidad ya que, a modo descarnado, esta maldición revela su naturaleza más allá de la advertencia y el disuasivo a la transgresión. La invitación. La demanda.

Otra maldición.

Ya

Otra invitación. Otra demanda.

Irresistible.

* * *

Una última maldición, último ensalmo fabricado de palabras, ahora sí mío:

Dios te coja, Marta Aponte Alsina, confesada, por haber sido la artífice de esta atrocidad sagrada.

febrero 29, 2008

Repudio a la Resolución 99 (rango constitucional al matrimonio heterosexual)

Por: Redacción de Estruendomudo en extranjería

marriage1Plantea Hannah Arendt que el miedo hace que los hombres se refugien en las costumbres y las instituciones. En este país algunos pretenden refugiarse en la Constitución y en las leyes. Es esta la punta de lanza de todos aquellos que proponen darle standing de constitucionalidad al matrimonio heterosexual frente al pánico moral que les produce el mundo del otro.

Mientras las fuerzas democráticas del planeta entero se mueven en la dirección de ampliar los derechos al reconocimiento, a la irreductibilidad que encarna el otro, a las diversas singularidades, a tono con el avance de los derechos humanos, el moral majority local pretende involucionar el ordenamiento jurídico y el estado de derecho vigente. (Después de todo, esto pasa en Puerto Rico al tiempo que la Organización de las Naciones Unidas se encuentra a punto de legislar en contra de la discriminación por preferencia sexual en el caso de los confinados!).

Plantea Niklas Luhmann, a su vez, que la tarea política principal de nuestros tiempos es combatir el parásito de la moral. Esto es, la forma en que la moral pretende infiltrarse y controlar todos los demás sistemas sociales, en este caso el jurídico y el politico. Se hace urgente pues distinguir la ética de la moral. La moral siempre tiene que ver con el deber ser, con una normatividad impuesta a la observancia de todos, mientras que la ética tiene que ver con la responsabilidad del sujeto en su carácter singular de evaluar la moral de una época, la responsabilidad de hacerse cargo de su tiempo en clave de las prácticas de libertad.

La Resolución 99 pretende homogenizar un social que no lo es, sujetarnos a la represiva uniformidad del estandar de la identidad (heterosexual) que se representa como mayoritaria. Asumamos el mundo tal cual es: Ni la heterosexualidad tiene el monopolio de la familia ni la familia es el monopolio.

Al decir de Jacobo Gusmán, debemos conceder a esa maravillosa idea en torno a las muchas y diversas maneras en que los seres humanos somos, efectivamente, humanos. ¡No habrá “Resolución” ni ley capaz de impedir la fuerza afectiva de este reconocimiento!

Madeline Román
Universidad de Puerto Rico-Río Piedras

febrero 27, 2008

Intoxicación: Décimas satíricas sobre un gran senador

Por: Redacción de Estruendomudo en extranjería

BEATO

Por: Pepe Boricua

Yo, todo un legislador
de la Ínsula Barataria
con mi facha estrafalaria,
soy un señor senador.
Y les cuento con honor
que he sido un macho de ley,
todo un “auténtico” rey
que cumple con sus deberes
de maltratar a las mujeres
y odiar a muerte a los gays.

Claro, no es ningún mamey
mantener esta postura
porque la calle está dura
y sólo cuento con seis.
De Mayagüez a Cayey
todos me dicen Ňañito,
no me importa, hablo clarito
y me enredo con cualquiera
porque, créanme de veras,
soy bastante jodoncito.

Yo represento el distrito
del exilio y los mafiosos
de eso estoy orgulloso,
me he convertido en un mito.
Todos me aclaman a gritos
por las calles de San Juan;
sí, me gritan charlatán,
ruin, traidor y marrullero,
también pillo y embustero,
chanchullero y haragán.

No me importa el qué dirán,
pues ya llevo 20 años
subsistiendo del engaño
como un perfecto truhán.
Voy con mis gafas Ry-Van
orgulloso en mi motora,
pero les confieso ahora
aunque Picón no lo crea
que a veces con la correa
le doy fuete a mi señora.

Es que ella no valora
mi renombre y mi prestigio,
yo he sido un niño prodigio
y ella una vil pecadora.
Jorge Raschke, que me adora,
me ha pedido que me afeite
para ungirme con aceite
y exorcizar el maltrato,
pero le dije hace rato
que el maltrato es mi deleite.

Yo no la golpeo a muerte,
sólo un par de karatazos,
después le doy un abrazo
y le deseo buena suerte.
“No he dejado de quererte”.
le digo, “que es ley de Dios
una peleíta o dos
para aumentar la pasión,
después de todo, el chichón
ni siquiera te dolió”.

El otro día con to’
le di y la empujé rabioso,
sufrí un colapso nervioso,
creí que era Rosselló.
mi mente se confundió
en medio de la tensión
buscando una solución
y un minutito de paz,
me empujé 30 Xanax
y medio litro de ron.

No preví la reacción,
convulsé como una loca,
boté espuma por la boca
y chillé como un lechón.
“eso es intoxicación”,
mi médico sentenció,
“un calmante se tomó
y lo mezcló con café”.
pero lo más triste fue
que ni mami le creyó.

Hoy se comenta que yo
intenté un vulgar suicidio
y aseguran que hasta un vídeo
en mi casa se grabó.
No crean el cuento, ¡por Dios!,
que soy un cristiano puro,
Raschke y Milton, se lo juro,
no tengo instintos suicidas,
si he de quitarme la vida,
me la quito con cianuro.

A mi pueblo le aseguro
que, según dijo el doctor,
fui de malas a peor
por tomarme un café oscuro.
Las Xanax en el apuro
fueron muy mala elección,
y si me empujé un montón
antes de gotearme al piso,
ante Dios les garantizo
que fue una intoxicación.

Clara ya la situación,
ahora me marcho al Senado
en mi motora escoltado
por Raschke y Milton Picón.
Que me echen su bendición
para seguir con su grey
defendiendo nuestra ley
a favor del matrimonio
y que se lleve el demonio
a las “lesbis” y a los gays.

febrero 19, 2008

El gusano y el caballo

Por: Redacción de Estruendomudo en extranjería

ojo

Escribe Pepe Boricua
Especial para Estruendomudo

Reunidos en una mesa
del restaurante Pelayo,
un gusano y un caballo
se ajotaban la cerveza.
El alcohol a la cabeza
se les fue al punto a los dos,
el gusano manoteó
en la cara del corcel
y enfureciéndose aquél
en dos patas relinchó.

Mas de nada le valió
porque el gusano con saña,
con alevosía y maña,
de un puño un ojo le hinchó.
Dicen que hasta se ca… nsó
el chongo del burrunazo,
no pensó que aquel bimbazo
se cruzaría en su camino…
Por eso dijo el equino:
“¡Me han hecho perder el paso!”.

Pero lo cierto del caso
en todo este revolú
es que fue culpa de Bush
ese sonoro tutazo.
El potente mameyazo
hoy la isla entera disfruta
y es la verdad absoluta
que al caballo en esa acción
lo noquearon por bocón
y rodó como una fruta.

Previo al golpe, en la disputa,
a Bush le dijo asesino,
además dijo el equino
que Bush era un hijo ‘e puta.
Y si es cierta la minuta
del tremendo notición,
lo tildó de mamalón,
idiota, imbécil, demente
y añadió que el Presidente
era también un cabrón.

El gusano hecho un león
defendió a su presidente
diciendo que era decente
aunque robó una elección.
Agregó: “Tu acusación
para mí es una desgracia,
Bush mata niños en Asia,
en África y en Irak
pero sabes que en verdad
lo hace por la democracia”.

Ahí vino el golpe de gracia
a la cara del caballo,
que sólo dijo “¡eah rayo!”
ante tanta diplomacia.
Gringo por antonomasia,
el gusano tiró el puño
y en el nombre de Fortuño
le dio un piñazo en el ojo,
miró a todos de reojo
y escapó sin un rasguño.

Es héroe de nuevo cuño
el gusano y a las millas
recordando a Maravilla
lo aplaude todo el terruño.
Todos celebran el puño
que le propinó al corcel;
pero, si es tan bravo él,
que a un avión pronto se suba
y que se atreva ir a Cuba
a darle un puño a Fidel.

Aprendan todos de aquel
que insultar al Presidente
puede costarles los dientes
o hasta un ojo como a él.
Bush es santo y es sincero,
buen cristiano, misionero,
honesto, valiente y puro,
quien lo increpe, de seguro,
se arriesga perder el cuero.

Así, el caballo cerrero,
tan dado a meter la pata,
a curar sus garrapatas
debe largarse a un potrero.
Mas, debe frenar primero
su lengua atrevida y bruta:
Con gusanos no discuta
so pena de un pescozón
y evite decir “cabrón,
asesino e hijo ‘e puta”.

febrero 17, 2008

Poética

Por: Redacción de Estruendomudo en utopía

08

just when he said: tornado

a mí me gusta que dure la sensación

justo para cuando se acabe

salir

de allí

II.

también la incertidumbre de regresar

unirme al viento salvaje

porque él me agarra

y me envuelve:

nieblando mi deseo de ti

arrebatándome del subsuelo

-con intención de desarraigar

III.

No sirven los repuestos

deliro

juego

con la fascinación

IV.

Reunido con la chatarra

doy vueltas

en la densidad

que, luego, me suspende la levetud

peso peso

revienta pesar

V.

como

VI.

Allá dentro

herido de icompletud

se hace nada la longa, el instante con vos

VI.

Retengo pedacitos de fe

auroras masacradas por el chorro

de tinta negra

y virtual

VII.

Yo no sé

pero me cuentan

duermo

y me empeño en contar sin decir

apoderándome con un lazo

del viento que no se puede tocar

VIII.

1 Kerry Degman

IX.

and then he said: que me escupan los dientes del tornado

se aplique lo que convenga

el posible seguro social

la caída en red

X.

un salto a la antiguedad

sobre huellas

en desdibujación

con tótems de lázer

para hincarme en la ruina de la última

victoria del hombre que fui.

-Manuel Clavell Carrasquillo
A juan

enero 31, 2008

Feses

Por: Redacción de Estruendomudo en utopía

Por Cristo

murieron los primitivos en el circo de Roma

/mártires/

por Mahoma se martirizan los islámicos

Roma calló por los cristianos

Los cristianos caeremos por ser tan romanos.

-mcc

enero 31, 2008

El sentimiento de la alegría

Por: Redacción de Estruendomudo en fragilidad

abrir los sentidos hasta escuchar cosas que casi nunca escucho

sentir dolores en el cuerpo

que tengo ahí hace tiempo

pero que no palpaba
debido a las nubes de humo / de la carrera / en la que vivo

de la rutina\ que no veía
por llegar a algo/

ese es el probar el sentimiento de la alegría

(¿A qué huele?)

-mcc

enero 25, 2008

Dile No a la 99: Atrévete al 69

Por: Redacción de Estruendomudo en desvío

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enero 4, 2008

Arturo Pérez Reverte vuelve a ponerla en la China!!! ¿Qué nos haríamos sin Nuestro Cojonudo Señor Acedémico?

Por: Redacción de Estruendomudo en extranjería

zapateroPATENTE DE CORSO, por Arturo Pérez-Reverte

Permitidme tutearos, imbéciles

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno.

Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.

No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.

De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas.

De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia.

Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.

Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico».

O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos».

Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante.

Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet.

La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

enero 2, 2008

Réquiem por un ficus

Por: Redacción de Estruendomudo en incontinencia

Aplausos para el columnista, Eduardo Vera.

ficus

diciembre 26, 2007

3 años de estruendomudo

Por: Redacción de Estruendomudo en estruendomudo

tres tristes tigres

El día 30 de diciembre de 2007 este blog cumple tres años. Gracias por la sintonía. Abrazos, m

diciembre 15, 2007

Almuerzo en la comuna de Puerto Nuevo y los gatos mutantes televisados

Por: Redacción de Estruendomudo en pretextos

thundercats0raEscribe Manuel Clavell Carrasquillo

En la comuna de Puerto Nuevo se come arroz blanco brilloso debido al exceso de manteca El Cochinito, bien salado, acompañado de jamonilla y/o plátanos amarillos fritos. El arroz, se moja con ketchup. Se trata de gente pobre, desde luego. Se bebe jugo de china en polvo marca Tang en los vasos de cortesía de cristal que regalaban en Burger King pro fondos del Albergue Olímpico. Los niños llegan de la escuela después de las tres de la tarde, se bajan de la guagua escolar, abren el portón de rejas y atraviesan el patio interior semiselvático haciendo bombas de chicle y con los uniformes de la escuela bien sudados. Se dirijen a la tercera casa del complejo y está lloviznando. Allí, la señora los recibe con alegría. Inmediatamente, pasan al cuarto de las camas literas, donde el televisor está encendido y, cuando llueve más duro, se escucha el plof que hacen las frutas del árbol de pan maduras que lanza el viento contra las piedras. Los obreros del almacén de ferretería contiguo también las oyen. Los niños tienen, a esa hora, una cita diaria con las caricaturas de los Thundercats. A mí, personalmente, me encanta el muñeco espantoso que llaman Mun-Ra, la momia peligrosa y mala. Me parece extraordinaria su transformación en un ente malvado semimuerto, undead -para los iniciados- que viene a joder desde ultratumba. También esa actitud de ganga de los Thundercats, sus entidades corpóreas felihumanas súpermusculosas, cada gato mutante con su poder sobrenatura, dispuestos siempre a salvar a la gente buena y decente de cualquier peligro. Sobre todo, me atrae la señal color chinita o anaranjado fosforescente que hace las veces de alarma para que cada cual deje lo que hace y se reuna en bonche para solucionar algún entuerto, dicho así por pura referencia literaria y para nombrar la aventura thundercatiana de modo quijotesco; no vaya a ser que la gran profesora Luce López Baralt entre en convulsiones. En el ínterin, la señora sirve la comida en platos de pasta dura con dibujitos de Winnie The Poo o alguna otra viñeta del momento. En la tercera casa se come sobre las camas, mirando el televisor, bajo la advertencia de no derramar tan siquiera un grano brilloso o una gota de ketchup. El olor de la jamonilla impregna la casa completa y esa escencia hace a los niños bien felices. Dicha felicidad, también salada, es absolutamete inexplicable. Las camas literas tienen sábanas con prints de los pitufos y siempre están limpias. La señora lava todos los días. No hay máquina secadora, así que los niños están pendientes porque se les ha avisado, cosa de que dejen lo que están haciendo para ayudarla a recoger las sábanas tendidas en el momento en que se raspen aguaceros imparables. Para mí, los Thundercats y los pitufos son la misma vaina, lo único que los pitufos son azules y un poco más “diversos”. Qué genialidad eso de nombrar a cada pitufo y hacerles su personalidad a la medida de acuerdo con los pecados capitales y las siete virtudes. Y Gárgamel, el viejo diablo, siempre al asecho y con pelos feos que le salen por las orejas y aquella batola raída larga y negra. Nunca he podido decidirme sobre cuál entre los pitufos prefiero: Perezoso, Vanidoso y Filósofo. Ahora bien, no tengo dudas de que mi favorito/favorito es o Glotón o Cocinero. ¿Quién puede resistirse a las tres y pico de la tarde, de veras, a un blueberry muffing con wipped cream y más sí se lo ofrecen a uno desde la dimensión televisada?

-mcc.

diciembre 13, 2007

la comuna de Puerto Nuevo

Por: Redacción de Estruendomudo en pretextos

panEscribe Manuel Clavell Carrasquillo

Las tres casas de cemento, de una planta, tienen una sola entrada que da a una especie de patio interior al aire libre.

Para llegar a ellas, es necesario doblar a la derecha en una de las calles que cruzan la avenida Américo Miranda. Quedan justo en una especie de medio redondel que sí tiene salida.

Detrás del enorme portón de rejas negras que da al patio interior, hay varios árboles y arbustos que le darían a las inmediaciones de la comuna de Puerto Nuevo un airecillo cuasiselvático si no fuera por las cientos de plantas que están en el suelo terroso sembradas en sus respectivos tiestos. La matriarca cuida de ellas con esmero y los perros domésticos las mean.

Los efectos principales del ordenamiento semiboscoso son -al menos- 1. Que los habitantes de las tres casas sienten la lluvia caer de una forma distinta del resto de los propietarios de la urbanización sanjuanera 2. Que la vegetación oculta las casas segunda y tercera del ojo de los curiosos y 3. Que los niños pueden jugar al escondite como si tuvieran para sí la administración imaginaria del Jardín Botánico.

La primera, por estar expuesta, y por ser la que primero construyó el clan de los Díaz, tiene balcón con balaustres y siempre tiene la fachada bastante bien arreglada. La segunda, como no se ve de la calle, está terminada pero hace años que no ha sido pintada. La tercera, porque se les acabaron los chavos después de asumir la hipoteca de la segunda, es sólo esqueleto habitable y nunca ha sido tocada por las brochas o los rolos.

Raras veces vi el interior de la primera y la segunda. Mi experiencia indoors se limita a la tercera, que tiene el piso de cemento crudo, tres habitaciones dormitorio y un cuarto de baño. La casa siempre huele a polvo cementoso (colinda -por la parte trasera- con un almacén de ferretería) y a Lestoil, que es el único detergente que limpia de verdad ese tipo de superficie tan porosa.

Del cuarto de atrás, destinado a los cuatro varones de la casa que duermen en dos camitas literas, se puede ver un árbol de pan superfrondoso que sirve de colindancia entre la casa y el almacén de la ferretería. Es interesante que no haya nada parecido al sonido de la caída de las frutas maduras del árbol de pan contra las lajas de cemento picado que tiraron allí como relleno para que no surgiera fango; sobre todo cuando las arroja una ventisca más que moderada algún día tan gris como tan frío y mojado.

diciembre 12, 2007

Tachado de la lista o autopsicoanálisis de mi escritura reflejada en un cuadro de Paul Klee mal copiado

Por: Redacción de Estruendomudo en fragilidad

Tachado de la lista   Paul KleePara que no quepa duda del poder que la equis sobre el hemisferio izquierdo, de la locura del paranoico arrabiato: Al conjunto de los arrebajaos de mi corazón espinado: Guillermo Rebollo-Gil, Yara Liceaga y Mara Pastor, pa que se jalten y pa que se jodan.

Ha habido intentos de que me despidan del trabajo por lo que he escrito.

Ha habido llamadas telefónicas, e-mails, cartas con el sello timbrado del Instituto de Cultura Puertorriqueña, visitas a mí y a mis editores para amedrentarme.

Ha habido tachaduras de mi nombre en papeles literarios, borrones y cuentas nuevas en proyectos de instrucción escolares, rechazos de manuscritos específicamente por el carácter “peligroso” de su contenido; como si de esa forma me pudiesen callar.

Ha habido oficiales en egotrip del Estado Libre Asociado y oficiales ineptos en plan Borja de la empresa privada que no han respetado la distancia que debe existir entre la producción cultural y la crítica cultural. Que se pasan por donde no les da el sol -para luego esgrimir- la libertad de expresión como pilar de la demokracia de la que escribe Silén. Que se han creído que yo no tengo derecho de hacer comentarios críticos sobre lo que lanzan al mercado. Derecho como tal, ¿Lo tendré yo? Individuos intolerantes que pretenden dictar y dictar y dictar sin que los demás reaccionen. Que serán mercenarios de la cultura, velaguiras, trepadores profesionales, tusas refiné pero, verdaderos artistas, interesados en los artistas, éticamente artistas; jamás.

Ha habido, contra mí, pichoncitos de fascistas vestiditos de melones tramando ridiculeces, reuniditos en bohemia aquelarre, con vinitos y quesos, para que no se diga más sobre chapucerías, mediocridades, porquerías, trampas, violaciones de contratos y banalidades.

Ha habido de todo, descalificaciones overseas desde la República Letrada Dominicana… claros tapabocas del Parnaso Boricua, chotas que se inventan chismes de frases sueltas, llevaytraes loquitos por subir el palo encebado de la fama antes y después del premio literario, esbirros con autoestima baja de taller literario, lameculos con ganas de que se mencione su nombre en artículos promocionales, editoriales descalificativos en panfletos nacionalistas comecandela supuestamente rojos… insultos antintelectuales y homofóbicos por Internet…

Y habrá, seguirá habiendo reacciones violentas a mis ideas y planteamientos… Y habrá más equis y seguirán tachando…

Sólo una cosa no ha habido: cambios en las opiniones de mis grandes amigos; que aún -sabiéndolo y conociéndome como me conocen-, me acusan de narcisista y paranoico.

A mí todo esto, producto de un entorno autoral aburguesado, súpercursi, hipernacionalista, subvencionado por unas propuestitas de clubes cívicos y con ínfulas principescas y decimonónicas prepalesianas, me sigue dando gracia. La tachadura me da rabia y gracia. El tachón de ahora -que antes alimentaba un deseo de escribir de cierta forma que identificaba con la decadencia seudoheroica de cierto tipo de erudición callejezca (denuncia)- reafirma mi decisión de renunciar a la crítica literaria periódica, a los proyectos de creación literaria colectivos, a la discusión pública del mapa, a las lecturitas de poesía pendeja, para mantener no sé qué grados de independencia intelectual y paz de espíritu de embuste.

Intento, luego de esta y tantas otras pausas estúpidas debido a los tántrums de las vacas sagradas a las que se les han descosido las costuras frente a mi presencia, y no sé cuántas recriminaciones de mi alterego de pato leído y justiciero, retomar la escritura [no hay remedio, la iluminación callejezca] desde los resquicios del sujeto tachado de la lista; desde la mismísima contradicción que planteaba Pessoa y aquel corito pentecostal [Cuando allá se pase lista… / yo quiero estar allá / en el Cielo], entre tantos, de la abdicación… del ser escritor sin laureles para el pollo en fricasé de la cultureta nacional… es decir, un mamao autodestronado.

Bye, bye piojitos. Ya lo dijo Julia: “Y el homenaje… se quedará esperándolos”.

-mcc

diciembre 5, 2007

Entre muertos y espíritus… a la Cachemira -con Marta- estas navidades

Por: Redacción de Estruendomudo en desvío

Nada mejor que empezar un nuevo libro para despejar malos humores.

Tomo la última novela de la escritora boricua Marta Aponte Alsina, que acaba de ser publicada en España por la editorial Veintisieteletras, y disfruto de un objeto hermoso, con una construcción cuidada y fina; precisamente la antípoda de la costumbre chapucera puertorriqueña. No sé quién puede soportar el mal gusto de la tipografía de Callejón y Terranova, por ejemplo. La última novela del cubano Amir Valle, de esta última, me la voy leyendo como enema porque los ojos tropiezan con letras más apropiadas para documentos de oficinas que para novelas. Leer mi propio ensayo en el último libro de Callejón también fue estresante por las mismas razones. Y qué se puede d