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by • 25/06/2016 • ExtranjeríaComments (0)949

Todo se va, todo se olvida. Un poema postpop de Yara Liceaga

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Escribe Yara Liceaga

Foto Herminio Rodríguez

Especial para Estruendomudo

Nota del Editor: Este poema fue declamado con un flow súper nítido de música pop, imposible de reproducir en esta página, por su autora, en el Bar La Grilla de Santurce, el juves, 23 de junio de 2016, como parte de las actividades de la segunda edición de la lectura 20 Poetas en la 20, organizada por Luis Negrón, el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico y el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Todo se va, todo se olvida
-Luis Fonsi

Para decir adiós, solo tengo que decirlo
-José Feliciano y Vicky Carr


Mara regresaba
cuandonos fuimos filtrando hacia la boca del gotero
el desparrame al cual caer
salíamos con los ojos recorriendo el asombro
y nos costaba ponernos de pie
haciéndonos la sombra
haciendo de cuerpo el reflejo del otro
lindas formas de animal agrietado
donde anclarse a pensar que la estrategia sería
agrisar el café para normalizar un poco el color de los días
que la estrategia seria
es un baño de sol
en tu compañía
dejo al viento enredarme el camino
con el brazo en la ladera de cuero de la puerta
y me pregunto cómo se despide uno
cómo decir adiós, vida mía,
a la caricia picante del trayecto
de este diálogo azul e íntimo con el horizonte
que está troceado y me ofreces
como el desayuno que sale de tus manos a la mañana siguiente
una que reconoce que la nutrición viene empacada en la ternura
o en aquella parte en donde el mundo reconoce la palabra nuca
y yo no hacerme la pendeja
porque ese es el lugar de la certidumbre
escondido el aroma en esa zona en donde la liviandad se asienta y sonríe.
Y este calor lo que hace es que se me escurran las maneras
De pegar una palabra a otra
Este calor me hace desdecir
Así que
paladeo la distancia
con una mueca de que voy a llorar de ola en ola
en marejada
junto los párpados para que me entiendas mejor
y hago como el acto del Chamán
que desaparece a la inversa
me destrenzo por dentro
abro la quijada y el sudor
agua y palabra se desprenden y se compactan
sonoridad de almendra sobre el pavimento
noto que hablo tranquilamente del futuro
como forrado de cristales de azúcar pero tu sabes que es sólo hielo multiforme
y te conmueve
así que sacas la mano para despedirte
y yo desenfundo el cariño para dejarte pegado
en todas las memorias de la palabra solaz
que se sueltan por dentro
recuerdos emplumados que observan el mundo
posaditos en la cablería del querer
tendido ecléctico por donde viaja lo que le da luz a nuestro andar
como en el vídeo de Michael Jackson.
Por eso hundo la mano hasta tocar el botón de entumecer
endurecer la trama hasta que pese lo suficiente para abandonarla
en el exacto lugar de difícil regreso
acceso controlado por los signos
del hartazgo que son las migajas con las que se construyen
figuritas de pan que reflejan los hologramas del hambre
para no desfallecer
un pobre deseo como único alimento
ilusión óptica que rasgan los días en su temperamento

ya te vas me pregunta el país como si lo escribiera para que no le note la entonación
y pueda seguir como ahora,
de pie
sonora
materia
Intento, pues, quedarme con todo
practico calladas despedidas que ninguno advierte
me voy destroyer contra la tarde
a fragmentarme
me dejan en cantitos los colores de la topografía celeste
deshaciendome sin que nadie lo note
para unirme más adelante recogiendo la calidez del momento
la energía que se desprende de los objetos que nos circundan
de nosotros mientras conversamos
del tiempo de este espacio de tierra
que amamos hasta el adiós
decir adiós yo digo
en los poemas en ciudad
decir adiós, vida mía,
no basta con decirlo
como el amor
hay que hacerlo
entonces tú me cantas
como si tuvieras una moña fabulosa y un carisma encabronao: “Todo se va, todo se olvida”

happy wheels

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